MILÁN

EL CASTILLO SFORZESCO

Este Castillo fue utilizado pocas veces como cómoda residencia ducal, casi nunca fue lujoso, con excepción del breve periodo en el cual Ludovico el Moro hospedó a Leonardo da Vinci. Por lo general, sirvió como fortaleza, y también como prisión. Más de una vez, corrió el riesgo de ser abatido.

Su construcción, como fortaleza, comenzó en el año 1360, por voluntad de Galeazzo Visconti, que heredó, junto con su hermano Bernabó Visconti, el Ducado de Milán a la muerte del Arzobispo Giovanni Visconti, en 1354.
La historia nos dice que,
cuando Galeazzo y Bernabó Visconti heredaron el Ducado de Milán, dividieron, de común acuerdo, las jurisdicciones sobre las cuales cada uno de ellos tendrían el poder en el mismo Ducado. Porta Giovia, donde se construyó el Castillo, correspondió a Galeazzo.

Esta fortaleza se llamó, en su origen, "Castrum Portae Jovis" palabras latinas que significan "Castillo de Porta Giovia", por el nombre del lugar donde fue levantado. Su forma primitiva era cuadrada, contando con un foso de protección. Además, estaba enlazado con otras fortificaciones, al lado de las murallas medievales existentes en ese sitio. Galeazzo Visconti falleció en 1378, dejando su parte del Ducado a su hijo Gian Galeazzo, que la historia consideró luego como el más grande de los Visconti, a pesar de que secuestró a su tio Bernabó, que reinaba en la otra parte del Ducado, imputándole, apoyado por el pueblo, un pésimo desempeño en el gobierno de la parte del territorio que le correspondía por herencia. Bernebó era también suegro de Gian Galeazzo, por haber éste tomado en matrimonio a su hija. Luego Bernabó fue muerto (se sospecha por envenenamiento) y Gian Galeazzo se ciñó la corona ducal como único Duque.. El nuevo Duque agregó otra fortificación al lado del castillo, en forma separada, para alojar unos mercenarios que tenía a sus órdenes. Hasta ese momento, ningún Duque habitó el Castillo.

A la muerte de Gian Galeazzo (1402), le sucedió su hijo Gian María Visconti como Duque de Milán, hasta el 1412. Fueron diez años de pésimo gobierno. Hombre cruel y autoritario, fue muerto por una conjura de ciudadanos, dejando el Ducado en manos de su hermano Felipe Maria Visconti.

El nuevo Duque siguió los trabajos en el Castillo: unió las dos construcciones separadas y engrandeció el conjunto. Como resultado, obtuvo una fortaleza cuadrada, de alrededor de 180 metros de lado, con cuatro torres en los ángulos, también cuadradas. Felipe María fue el primer Duque que habitó el Castillo con su corte, sin familia, infeliz y odiado por todo el mundo. Falleció en el año 1447 sin dejar herederos. Solamente tuvo una hija natural, de nombre Blanca María.

Todos los Visconti fueron muy ambiciosos, y en muchas oportunidades actuaron injustamente, mereciendo el repudio del pueblo. Esta circunstancia se puso de manifiesto a la muerte de Felipe María, quien fue el último de su estirpe. En efecto, el pueblo de Milán comenzó a demoler el Castillo y, el 11 de Agosto de 1447, fundó la República Ambrosiana.

Mientras tanto, Francisco Sforza (provinciano de Roma), fue invitado a Milán en calidad de "Condottiero" (comandante militar), ya que surgieron serios problemas con la República de Venecia (gran rival de Milán) y era previsible una guerra. Sforza, por motivos defensivos, hizo suspender la demolición del Castillo y, tiempo después, se casó con Blanca María, hija natural de Felipe María Visconti. Francisco Sforza fue políticamente muy hábil. Conductor capaz, resolvió los problemas con Venecia, pero surgieron numerosas diferencias personales con la nueva República Ambrosiana, por lo cual, usando sus propias tropas, él mismo puso sitio a la ciudad de Milán. Sin embargo, el pueblo apreciaba a Sforza, ya que veía en él la solución de muchos problemas internos. Fue entonces, cuando el mismo pueblo, el 26 de Febrero de 1450, puso fin a la República Ambrosiana (duró menos de tres años), y Francisco Sforza entró con su esposa en la ciudad de Milán, aplaudido por todos (25 de Marzo del mismo año).

Nombrado Duque de Milán, Sforza aseguró los derechos de sus descendientes con el "Tratado de Lodi" (en 1454). Reconstruyó el Castillo, que a partir de entonces se llamó Sforzesco. Inauguró el
Hospital Mayor y construyó el canal de la Martesana. Para la reconstrucción del Castillo, que se inició casi enseguida, fueron llamados los mejores arquitectos, entre los cuales figuró el famoso florentino Filarete (cuyo nombre fue Antonio Averulino). Filarete proyectó y construyó una gran torre como ingreso principal al Castillo, que hoy todavía es admirada por su elegancia. Toda la construcción fue embellecida, y se inauguraron las nuevas torres redondas, revestidas con piedras talladas. Sin embargo, la familia ducal todavía no habitó el Castillo.

A la muerte de Francisco Sforza, le sucedió su primogénito, Galeazzo María Sforza (1466). Hombre culto y refinado, tomó por esposa a Bona de Saboya, cuñada del futuro Rey Luis XII de Francia. Por fin, este nuevo Duque decidió habitar en el Castillo, por lo cual lo mejoró todavía, con más comodidades para él, su esposa y su pequeño hijo Gian Galeazzo Sforza.

Sin embargo, el día 26 de diciembre de 1476 (era el día de San Esteban), Galeazzo María fue asesinado por tres sicarios cuando escuchaba misa en la iglesia de San Esteban, elegida justamente por la recurrencia. En esa circunstancia, su hermano Ludovico, llamado el "Moro", aprovechó la situación para lograr el poder como tutor del pequeño Gian Galeazzo, hijo del Duque asesinado y verdadero Duque de Milán, a pesar de la oposición de Bona, madre del heredero legítimo. Cuando Bona tomó conciencia de la inutilidad de sus protestas, se recluyó en el Castillo, en una nueva torre que ella misma mandó construir (llamada después Torre Bona).

Luego de varios problemas, el Moro logró permanecer al frente del Ducado y lo manejó con entera libertad. Aceptó la visita de Leonardo da Vinci, llegado desde Florencia y recomendado por Lorenzo de Medici, el "Magnífico". Ludovico lo contrató como músico de corte, y luego como pintor, junto con Ambrogio de Predis. Luego, el Moro supo aprovechar la genialidad de Leonardo, encargándole renovar toda las decoraciones de las salas del Castillo que, a trabajo terminado, lucieron espléndidamente. En el 1489, Gian Galeazzo, verdadero duque de Milán, se casó con Isabel de Aragón, una verdadera belleza napolitana, pero no logró nunca reconquistar el poder, sólidamente en manos de su tío. Leonardo decoró también las habitaciones del nuevo matrimonio y fue autorizado para habitar en el castillo (antes vivía en la ciudad, con de Predis).

En el 1492, el Moro se alió con el Rey de Francia, Carlos VIII, para apoyarlo en su proyectada conquista de Nápoles, la que después obtuvo en el 1494 sin la oposición del Papa Alejandro VI (Borgia). De acuerdo con la opinión de algunos historiadores, esta alianza tenía como fin hacerse reconocer luego como Duque de Milán, desplazando a su sobrino. Sin embargo, la presencia en Italia del Rey francés, produjo una fuerte reacción contraria en varias Señorías y Repúblicas italianas, especialmente Venecia. Se formó una alianza con España, logrando juntar un gran ejército para echar a Carlos VIII. El Moro participó en la alianza, cosa que convirtió todo su accionar en un grave error político que pagó muy pronto.

Carlos VIII, conociendo la situación, decidió dejar Nápoles el 20 Mayo de 1495, dirigiéndose hacia Italia septentrional. Sin embargo, el ejército aliado lo enfrentó el 6 de julio en una sangrienta batalla en el río Taro, derrotándolo. El rey, casi rodeado, tuvo que forzar una salida para regresar a Francia.

Mientras tanto, Gian Galeazzo, Duque sin poder, había fallecido improvisamente en Pavia (donde había sido desterrado por su tío) el 21 Octubre de 1494, provocando muchas dudas sobre su muerte.

En 1499, falleció Carlos VIII, dejando el trono de Francia a Luis XII. Éste no perdió tiempo y, aliándose con Cesare Borgia en contra de Ludovico el Moro, entró en Italia e invadió el Ducado de Milán. Tenía, además, reivindicaciones sobre ese Ducado, por ser pariente de Bona, madre del legítimo y fallecido Duque. El Moro fue derrotado y tuvo que huir. Sin embargo no se resignó y fue vencido nuevamente el 10 de abril del año 1500 en la batalla de Novara. Hecho prisionero, murió en Francia, en el castillo de Loches, el 17 Mayo de 1508.

Mientras tanto, el Emperador Maximiliano I de Habsburgo, se había casado, en segundas nupcias, con Blanca María, hija de Galeazzo Sforza, lo que le daba algunos derechos sobre el Ducado de Milán. La situación era, en aquel momento, bastante confusa. Francia había decretado su soberanía sobre Milán, que era resistida por Maximiliano, hijo de Ludovico el Moro, por Maximiliano I de Habsburgo, y también por la República Veneciana. Hubo una alianza contra los franceses, y estos fueron echados en 1511 por un breve periodo, durante el cual Maximiliano Sforza retomó el Ducado de Milán. Muchos fueron los sitios y las batallas en ese periodo. El Castillo guarda todavía los signos de las luchas como recuerdo. En 1515, los franceses retomaron el control de Milán, que continuó hasta el 1522. A partir de entonces, Milán pasó bajo la dominación española. En efecto, el Emperador Carlos V de España derrotó a Francisco I, rey de Francia, en la célebre batalla de Pavia, donde el Rey francés cayó prisionero.

No obstante, y por un breve periodo, el Ducado de Milán volvió nuevamente en mano de los Sforza, con Francisco II Sforza, quien fue el último de su estirpe. El nombramiento lo obtuvo de los españoles (en el curso del congreso de Bolonia ) pagándo a los mismos 900.000 ducados (1). Sin embargo, en 1535, al fallecer Francisco II Sforza, todo quedó nuevamente bajo el dominio español.

Milán fue ocupada por Carlos V, quien nombró como Gobernador a Antonio de Leyva, el cual instaló su ejército en el Castillo Sforzesco. Cuando Carlos V abdicó, el Ducado pasó a su hijo Francisco II, quien cambió el Gobernador, nombrando a Ferrante Gonzaga.

Éste, reforzó todos los sistemas defensivos de la ciudad y rodeó el Castillo con gruesas murallas, colocándolas en posición de estrella de 12 puntas (ver imágen), según el sistema español. Todavía pueden observarse algunos restos de aquellos muros.

El pueblo de Milán fue obligado a pagar fuertes impuestos por los españoles, como costos de ocupación. La ciudad sufrió mucho por esto, pero muchísimo más por la peste, cuyo contagio ocurrió dos veces: primero en 1576 y nuevamente en 1630.

Pasaron todavía muchos años de penurias, hasta que el Emperador austriaco José I venció a los españoles en Turín en el año 1706. Como consecuencia, las tropas austriacas ocuparon Milán el 24 de setiembre del mismo año. El Castillo se defendió pero fue conquistado luego de un largo sitio y cruentas batallas.

A partir de entonces, los austriacos quedaron dueños del Ducado de Milán, y permanecieron por largo tiempo en él, hasta el año 1859, con un breve intervalo, cuando los españoles retomaron Milán por un corto periodo. Fueron otros años de sufrimiento para el pueblo milanés, hasta que en Austria tomó el poder la Emperatriz María Teresa, que reinó desde el 1740 hasta el 1780. En ese periodo, se pudieron reestructurar las finanzas, el comercio funcionó bien y el pueblo mejoró mucho su situación. Siguió la bonanza también con José II de Habsburgo, quien siguió después de María Teresa, hasta el 1790.

Hubo luego un paréntesis francesa, cuando Napoleón Bonaparte entró en Milán en el año 1796, dominando Italia hasta el 1815. En ese año volvieron los austriacos hasta el año 1859, cuando el Rey Victorio Emanuel II anexó Milán al Reino de Italia, terminando de esta manera el periodo de ocupaciones extranjeras.

Vale mencionar el momento en el cual las tropas de Napoleón, junto al pueblo milanés, atacaron y expugnaron el Castillo el 15 Mayo 1796, cuando los austriacos todavía resistían. A continuación, parte de los milaneses quisieron derrumbar el Castillo (por segunda vez en su historia). En cambio, las que se derrumbaron, fueron las murallas construidas por los españoles, abriendo de tal manera un gran espacio alrededor del Castillo. La parte de ese espacio que quedó frente a la ciudad (donde se encuentra la torre de Filarete), se convirtió en plaza, con el nombre de "Foro Bonaparte". Con el regreso de los austriacos, en el 1815, se rebautizó el lugar como "Piazza Castello".

Además, es bueno recordar los episodios de las cinco jornadas de Milán, desde el 17 al 22 de Marzo del 1848, cuando el pueblo de la ciudad echó a las tropas austriacas del Mariscal Radezky. Los milaneses ocuparon el Castillo, donde encontraron cadáveres de patriotas asesinados por las tropas invasoras.

Como otro episodio, recordamos que el pueblo de Milán, en 1859, cuando finalizó la ocupación austriaca, atacó el Castillo y lo saqueó.

Desde 1895 a 1900, el Castillo fue restaurado totalmente, y destinado a museo y muestras culturales. La torre de Filarete fue reinaugurada en el año 1905 y dedicada al Rey Umberto I de Italia.

Adolfo Ruspini

ACLARACIÓN:

[#1] = En el 1530, en Bolonia, el Papa Clemente VII coronó Emperador a Carlos V de España y, por un acuerdo con el mismo, se formó un congreso para reestablecer la autoridad de algunos Duques sobre sus tierras. En el caso del Ducado de Milán, se decidió que volviera a Francisco II Sforza, pero pagando 900.000 escudos como reembolso de guerra.